Me gustan los chicos, mamá

La tristeza te invadía cada tarde, la recordabas, solo querías tenerla a tu lado,sabes que no ha sido fácil para ella, pero también sabes que ella te ama con todo su ser y esperas su perdón, aunque en el fondo sientes que no has faltado, que no es tu culpa..
Tu padre es otra historia, jamás te perdonaría, sientes que es una guerra que has perdido, pero ella es diferente. Desde aquella tarde de abril que decidiste hablarles de tus sentimientos y les dijiste textualmente “me gustan los chicos” tu vida cambió y aunque un gran peso sacaste de ti, el dolor de no tenerlos contigo se alojo en ese mismo lugar..
Si, es cierto una sociedad burlista y cruel te golpea, juzga lo que eres y lo que sientes.” Que culpa tengo así soy” te repites una y otra vez. Aceptarlo no fue fácil, luchabas contra ese sentimiento, contra esa atracción hacia aquel chico de la heladería que sencillamente era hermoso a tus ojos, contrariamente a lo que podías sentir por aquella chica de la escuela a la que le gustabas, lo intentaste, si, y aunque no querías verlo ya era inevitable no sentirlo…
Entonces saliste de ese escondite a un mundo de prejuicios, un mundo que señala y que hiere, un camino difícil de recorrer, lleno de obstáculos y de sufrimiento en ausencia del amor de quienes quieres. Por momentos la soledad se vuelve tu mejor acompañante acercándote a la tristeza y la nostalgia, el suicidio ha pasado por tu mente pero intentas ignorarlo..
“Cuanta falta me haces mamá” entonces tus ojos se llenan de lágrimas nuevamente, pero evitas que salgan de allí, limpias tu rostro. Tu solo quieres vivir, solo quieres ser feliz, sin ese dolor en el pecho que te ahoga y que a veces no te deja respirar pero que has aprendido a tener cerca y a lidiar con la esperanza que un día acabe.
Ahora tomas a ese chico de la mano a pesar de los murmullos, sin pensar en las incoherencias del mundo y el menosprecio de los idiotas. Solo en ti crece la esperanza de un abrazo que te ofrezca la oportunidad de ser feliz totalmente, ese abrazo de calor de mamá y mas adelante tal vez de papá, el resto del mundo que importa…