Volverte a vivir…

Mientras te esperaba, solo tu ausencia venía a encontrarme,
mis brazos preguntaban por tu piel,
mis labios por tus besos,
y mis ojos por el brillo de los tuyos,
la intensidad del frió me acongojaba,
y no estabas aquí para abrigarme,
tantas veces perdí la fe.
Dijiste que volverías , pero mi esperanza desvanecía,
solo quería contemplarte en mi lecho nuevamente,
y no seguir palpando tu ausencia,
mis sueños y esperanzas se disipaban
convirtiéndose en penas y tristezas,
La inmensa lejanía abría
un gran abismo a nuestro amor,
y aunque navegaba
en un mar de dudas, sabía que volverías.
Aunque los años pasaron y no seamos los mismos,
aun estaré para ti,
Y si no me encontrara a tu llegada
estas letras revelaran mi historia,
cada palabra, cada gota de tinta,
traducirá mi vida en tu espera.
Entonces sabrás que siempre estuve con la vista al horizonte
anhelando tu regreso entre flores en primavera,
innumerables veranos,inclementes inviernos,
y secas hojas de otoño.
Entonces sabrás que aunque en mi realidad no estabas,
en mi sueños podía tocarte,
entonces sabrás que el deseo de verte nubló mi mirar,
olvidando un mundo que juzgaba.
y si acaso me encontrases nada digas, nada preguntaré
solo quédate aquí,
porque no quiero partir de este mundo sin tomar un café a tu lado,
sin tomar tu mano, y sin sentir un cálido abrazo que me diga
que valió la pena esperar para volverte a vivir…

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Gracias por leerme

Amor Prestado…

Aún amaneciendo el día es oscuro,
la noche casi en vela
porque solo vigilabas su sueño.
Te vistes otra vez con tu rígida coraza,
esa que intenta ocultar el dolor y te hace ver fuerte.
Sumida en el desamparo
sientes que está tu vida,
miras al cielo y al supremo pides fuerzas
le discutes, le reclamas el por qué,
tu fe desvanece, pero vuelves en busca de ella.
Eres su regazo, su almohoda,
tus besos tienen el don de aliviar su dolor,
¡todo pasará pequeño! le dices con certeza,
tus brazos se convierten en su mayor seguridad
y los latidos de su corazón en tu serenidad.
Evitas hundirte en un mar de desesperación pero saltan las lágrimas inevitablemente, sientes un vació en tu corazón, pero te aferras a una esperanza y miras nuevamente al cielo ¿Dónde estás Señor?
Vuelves a su lado, entonces susurras a su oído: “Un jardín lleno de flores espera por ti, donde podrás correr y ser feliz, yo iré después y te abrazaré muy fuerte, para nunca dejarte ir”
Una efímera sonrisa desprendió su rostro, una dulce mirada algo de paz regaló a tu corazón, pero luego un profundo suspiro despidió la esperanza, ahora sus manitas ya no estrujan las tuyas, sus ojitos ya no puedes ver brillar, ahora sueña profundamente en ese hermoso lugar.
Es el día más oscuro de todos, aunque sientas que no respiras y un ardor quema tu alma, aunque las palabras del mundo te suenen vacías, aunque quieras gritar de rabia y dolor, sabes que pasará, el sosiego llegará a tu vida, porque 5 años de amor prestado, te mostraron lo guerrera que eres, mamá.

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El Diario de Alessandra: “Entre Sudor y Pintura”

Danilo uno de los chicos de la casa de huéspedes de mis abuelos, fue quien me observó aquella noche mientras jugueteaba con Mateo frente a la chimenea. A pesar de ser un chico un poco tímido crucé algunas palabras con él descubriendo que se trataba de un estudiante de pintura; en una de mis propuestas de que me pintara, me ofreció algo digamos interesante… Ser la modelo de la clase de pintura con sus compañeros en la Escuela de Arte, confieso que inicialmente dude en decirle que si, luego de pensarlo un poco llegué a la conclusión que sería algo diferente y excitante estar a la vista de un grupo de chicos para ser su Musa.

Llegó entonces el momento, la emoción me invadió, decidí lucir mi hermosa braga negra un tanto transparente, aunque tenía muy claro que debía estar totalmente desnuda en ese momento y nadie tenía que ver mi ropa interior, me atraía el hecho de desvestirme frente al grupo. Llegado el momento así lo hice, simulé que no tenía conocimiento de que debía ser así entonces la dejé intencionalmente puesta quitándomela frente al grupo, entonces le pedí al profesor de pintura, un hombre mayor con barba blanca y una cola de caballo, que me quitara el sujetador, los broches eran algo difícil de desatar, pude sentir sus manos frías cuando roso mi espalada, aunque quería mostrar firmeza estaba algo nervioso, lo sabía.Luego un tenso silencio protagonizó el momento cuando me quitaba lentamente mi braga negra, enredándose en uno mis tacones lo que me “obligó” a pedirle a uno de los chicos que me ayudará con ello.
En fin, llegó el momento. Mientras Danilo me decía que posición iba a adoptar, el profesor indicaba las pautas a seguir para la clase, los focos se encendieron, estos iluminaban todo mi cuerpo haciéndome sentir muy caliente, no lo puedo negar, estaba un poco nerviosa, emocionada y excitada, era el centro de total atención de 20 chicos aproximadamente algunos de ellos no podían simular su deseo, sus caras hablaban por si solas y eso me enloquecía, mis labios íntimos se empapaban dentro de mi abertura y ardían intensamente, la excitación del profesor de Pintura no podía mitigarse, no podía ocultar su prominente reacción ante mi desnudez. Me sentía exuberante, mi vientre se distendía y contraía al compás de mi fogosidad, incluso llegué a pensar que tendría un orgasmo en ese instante, pero quería controlarme, ya tenia otras intenciones en mente, me causaba una ineludible atracción el profesor de arte, disfrutaba mirándolo fijamente mientras mordía mi labio inferior.
Una vez terminada la clase su mirada marco la invitación, se dirigió a su salón a guardar sus paletas y pinceles, yo me puse mi bata entrando por “equivocación” a su estudio, no hubo palabras, saque mi bata deslizándose al suelo estando nuevamente desnuda frente a él pero esta vez totalmente solos, comencé a jugar con sus pinceles pasándolos por la aureola de mis senos, invitándolo a hacer lo propio, sus manos comenzaron a tocar todo mi cuerpo, manchándonos de pintura, mostrando algo de desesperación, comenzó a besar mi cuello mientras desabotonaba su pantalón, encontrándose rápidamente desnudo en su parte inferior, mostrándome su gran excitación.
Comenzó a jugar con mi abertura, haciendo caricias con su pincel intercalando con sus dedos y su lengua, me encantaba como su barba rozaba en ella. Inmediatamente me tomó en sus brazos subiéndome al mesón y embistiéndome con fuerza toda su pasión con movimientos dominantes. Una diversidad de posiciones mórbidas eran protagonistas, el placer nos acechaba, besos, caricias, sus manos, las mías nos llevaban al límite del placer; ya en el piso un majestuoso y húmedo orgasmo deleito el fascinante momento, terminando abatidos sobre la alfombra testigo del momento entre sudor y pintura.

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