¡Devastada!


Estaba con ella y eso te afligía, te desesperaba,
los demonios te invadían, la rabia te arropaba,
la impotencia consumía tu paz. era ineludible no pensar.
¿Tranquilidad? no era posible,
imaginarlo a su lado te abrumaba. El insomnio se había convertido en tu fiel compañero, el dolor era grande, tu alma lloraba,buscaba sosiego, pero no lo encontrabas, entre copas te preguntabas ¿Por qué lo hace? aunque te sentías vacía querías verlos,
saber que hacía a su lado… haciéndote aun más daño.

Desolada te recriminabas… ¿qué paso con el amor? ¿Cuál fue mi error? sentías algo faltaba en ti…ya no eras tan joven como ella quizás, ni tu piel tan tersa que lo enloquezca, ya no había una figura esbelta que él recorriera con sus manos. Su ausencia te hacia sentir irreparablemente mutilada, deseando a veces tenerlo a tu lado, aun entregándote caricias mustias, falsas, pero que te dieran tranquilidad, solo despertar de esa pesadilla, solo volver a respirar era tu anhelo, como antes, como siempre. ¿Tanto lo amaste?

Tu negación a la realidad te llevó a enloquecer, entonces una tarde de domingo caminaste sin parar, algo tomada y exhausta de tanto dolor, los demonios seguían allí, asechando tu paz, ganándote la partida… Entonces con tu vida decidiste terminar, entonces por un hombre dejaste de luchar, lanzándote a un abismo, amiga, el mar donde hoy yace tu cuerpo, que creíste te haría descansar, ahora ya no estas …

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