¡Ya basta!

Ya basta!
Basta de oscurecer mi tranquilidad,
apagar mi luz y encadenar mi vida;
ya basta de mitigar mi sonrisa,
de tus golpes, de tu ira.

Ya basta!
Basta de miedos y temores,
de callar lo absurdo,
de amenazas de rencillas,
aun en una sociedad cruel y burlista

Ya basta!
Basta de amputar mis anhelos,
de robar mis sueños y metas,
manipular sentimientos, aislar mis ideas
de asesinar mi dignidad y atenuar mis penas…
… ¡ya basta!

Ya basta, porque mis palabras no son mudas,
porque la vergüenza se ha extinguido,
porque el valor salió a ser libre,
y mi amor propio ha sobrevivido.
Ya basta de ese grito ahogado en mi garganta,
de la impotencia, del descaro,
de disfrazar de Hidalguía
el dolor, la humillación, el daño.

Ya basta … porque el sentimiento amordazado,
en las tinieblas de un mal sueño se ha disipado,
y la vejación cercenó el amor más puro,
ese mujer, que un día nos había arropado…
Ya todo ha acabado.


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